lunes, octubre 08, 2007

Otros mundos

Hace años, unos cuantos insurgentes fueron expulsados de una comuna de escritores. Otros por afinidad, solidaridad y un poco de cachondeo nos unimos a ellos y entramos a formas parte del grupo sexcritores. Pero tanto buen rollo no podía más que llevar al caos, y como en Diez Negritos, poco a poco fuimos cayendo todos. La vanidad y la codicia acabaron con M que quería llevarse a la cama a todo lo que se acercaba al grupo. C. tuvo que terminar su matrimonio porque tuvo una aventura con R. , pero no fue por la aventura en sí , sino porque Z. con su falta de tacto hizo que el marido de C. se enterase y por consiguiente la dejase, además de que C. se había colgado de R. que no se había colgado tanto de ella y le empezó a entrar el cague, así que decidió seguir con su mujer.
I. de quien realmente estaba enamorada C. y que era famosamente conocido por su gran tranca, sólo aparecía de vez en cuando por el canal. Intentó ligar conmigo, pero no era mi tipo ( a pesar de la fama de su gran tranca).Una vez hicimos sexo virtual y a mi me dió más la risa que otra cosa, el se puso muy cachondo y no sé si se corrió o si todavía se lo está pensando.
De los demás visitantes de este futuro consejo fúnebre apenas sé gran cosa. Pasó una historia muy graciosa hace un par de años. Venían por coincidencia dos de ellos a esta ciudad y quedamos para vernos. E. intentó ligar conmigo y con C. pero no consiguió gran cosa a pesar del morbo que daba su cargo de poder, pero para nosotras ese morbo solo no era suficiente. Lo gracioso es que E. se enteró casualmente por C. que el marido de una persona de la que se había enamorado locamente, había muerto. Y es curioso porque no tenía nada que ver con el grupo en el que nos conocimos. E. se quedo blanco por no haber recibido noticias directas de su amante enamorada (la muerte había sucedido hace seis meses). Le animamos a que le dejase un mensaje y estuvimos esperando impacientes con él a que le contestara. No hubo respuesta. E. siguió blanco las dos horas siguientes y luego cogió el coche un poco trastornado, para volver a su ciudad.
Casi ya no veo a nadie de este grupo, casi sólo a C. que aparece de vez en cuando y siempre me acabo riendo mucho con ella.

pd: siento no escribir tanto como me gustaría en este blog, aún así si ustedes me dejan sus comentarios me animan a seguir y a "publicar más".

viernes, septiembre 28, 2007

Sombras chinescas (por fin)

Después de tenerme enculada un pequeño rato (cómo recuerdo su polla perfecta, grande y dura, que me hacía sentir empalada de verdad...) la sacó poco a poco para hacer aquel placer un poco más interminable... Yo seguía, os recuerdo, en mi posición de cuatro patas encima de aquella mesa dura y fría de mármol que siempre me recordaba a la escena de las lápidas de La Colmena. Decía, que cuando sacó su polla de mi culo, se la miró y dijo “Uy, me la has manchado, me la vas a tener que limpiar” y se volvió a cambiar de sitio acercándose a mi boca. Yo que estaba extasiada no pude menos que chupársela; ya me daba igual lo que en ella trajese, porque estaba como ida y sabía que él estaba excitado y eso me excitaba aún más. Además de que aquel sable se merecía ser limpiado como ninguno obviando la pertenencia a aquel cuerpo y a aquella mente sucia y corrupta, aunque quien sabe, quizás ser poseída por aquel gañán de polla inmensa y perfecta era lo que más me atrajese, pensar que la suerte había dotado a aquel infraser de tal hermoso elemento ...

La última imagen que tengo de aquel día es a la que se refiere el título de esta aventura.

En aquella posición de repente oímos un ruido fuera de la ventana de la cocina. Aquella ventana daba a un patio y a un gran muro en el que justo descubrimos que se veía nuestra imagen proyectada en tamaño gigante. Yo que aún seguía encima de aquella mesa y él con sus pantalones bajados, permanecimos unos segundos mirando hacia allí. Luego el soltó un sonoro “Mierda!” y rápidamente fue a apagar la luz de la cocina. Luego me llevó a la habitación casi a rastras que se encontraba al otro lado de la casa y yo para mis adentros iba riendo porque supuse que fue algún vecino quien hizo aquel ruido de aviso o de protesta después de haberse estado deleitando un buen raro con nuestras sombras chinescas.

martes, julio 31, 2007

Sombras chinescas (tercera y penúltima parte) *

Cuando hubo pensado que ya se había refregado lo suficiente en mi, decidió desnudarme; lo hizo como quien vaciase la bolsa de la compra, rápido y ágilmente para comprobar que todo el género había llegado sano y salvo. Así fue como comprobó mi mandíbula, mis brazos, mis muslos y cómo si de un acto normal se tratara, metió sus dedos en mi coño para comprobar su temperatura y humedad. Mi cuerpo se movió entero en un acto reflejo, pero él puso las manos en el centro de mi espalda para calmarme; movió un poco los dedos dentro de mi haciendo un pequeño círculo, luego los sacó y se los llevó a la boca. Volvió a introducirlos otra vez, hizo de nuevo varios giros, volvió a sacarlos y esta vez, me los dio a probar a mi. Al principio movía los dedos dentro d emi boca como lo había hecho dentro de mi vagina, luego insistió en que me parase a degustar mi propio sabor. Siempre decía que sólo meter sus dedos en mi boca hacía recordar lo bien que se la chupaba, así que bajo su bragueta y sacó su pene que ya estaba bastante duro y ondeante. “Quieres comer alfalfa, eh burrita?”- me dijo golpeándome con él en la cara. “Pues hoy vas a comer muy bien”,”Cómetela suave, sin prisas, que hay para toda la noche”. Sacó los dedos y me la metió enseguida, como cubriendo el hueco que estos habían dejado; yo se la chupaba suavemente, cómo él me había dicho, pero de repente dio un empujón y me la metió hasta la garganta con toda su fuerza; me atragante, pero aún así me sujeto la cabeza y no me la sacó. “Esto para que te enteres de lo que te espera hoy....” mientras seguía metiéndola en mi boca, alargó sus dos brazos y sus manos se apresuraron a alcanzarme y abrirme las nalgas y allí tomó su punto de apoyo para seguir empujando su pene contra mi garganta que ya estaba un poco dolorida. Entonces paró en seco, la sacó y volvió a mi parte trasera. Allí me abrió las nalgas de nuevo, acercó a ellas su cabeza y con una gran lenguetada chupo a la vez, el agujero de mi coñito y el de mi ano. Me dio un par de palmadas en las nalgas y con sus dedos me pinzó los labios inferiores. Alargo su otra mano ahora hasta mi cara y con su otra mano me pinzó la boca: -”Labios y labios...” decía estirando los unos y los otros...-”que curioso que se llamen igual verdad?” -“Labios y labios...” Su maldad simple, casi infantil, me excitaba más que la de una persona inteligente y madura. No era tonto, pero tampoco demasiado listo; estaba acomplejado por su simpleza, pero era ególatra y muy morboso, y esa mezcla era la que realmente hacía que me diera por completo a él.
Siguió tirando de mis labios un buen rato hasta que decidió que era hora de darme mi merecido. Como se creía comprensivo, decidió poner un par de toallas bajo mis rodillas, sobre todo para que al día siguiente no me quejase demasiado. Fue entonces cuando comenzó su juego. Refirió que no estaba lo suficiente mojada y decidió que para hacerlo más fácil habría que lubricar aquello y no pensó mejor cosa: primero volvió a meter su pene en mi boca y ordenó que lo dejase bien salivado, así que segregué toda la saliva que me fue posible para dejársela bien húmeda; cuando pensó que ya estaba preparada, fue hacia mi coño, también lo salivó bien y escupió sobre él, varias veces (el hecho de que escupiese directamente sobre mi, sobre mi cuerpo, era un acto que me encendía aún más, y estoy segura de que a él también), luego con su mano repartió la saliva, y entró parte de ella dentro de mi con sus dedos, los sacó y directamente subió a la silla y me montó de un solo empujón, llevándose dentro toda la saliva que quedaba, así que en mi interior se oyó un chapoteo; una mezcla de mi saliva, la suya y de mi propia humedad que había segregado con estos últimos acontecimientos.
Me penetró con fuerza durante un algún breve tiempo , como si quisiera dejar claro su potencial y mientras yo gemía y me quejaba pero gozaba a la vez. Y como vio que no sufría demasiado, no tardó en sacarla haciéndose el enfadado y dijo “Te gusta eh? pues ahora te vas a enterar” En un segundo, escupió sobre mi ano, metió dos de sus dedos, que hicieron que todo mi cuerpo se estremeciera y agarrándome de la cintura, sin mediar palabra, puso la punta de su capullo en la entrada de mi puerta trasera. “Esto es lo que te espera!” dijo alzando la voz mientras me la metía de una sola vez. Di un primer grito de dolor, pero me hizo callar. Era tarde y los vecinos podían oírnos. El siempre era muy respetuoso con todos sus vecinos; saludaba “buenos días, buenas tardes” muy educado, como queriendo tapar sus siniestros pensamientos hacia mi, y creo que en realidad hacia todas las mujeres.
Quería ser correcto en su vida social y que se le considerase lo que el llamaba “un señor”, “un caballero”, mientras que en su vida privada era un auténtico sátiro. Así que cuando llegábamos a su casa me hacía hablar siempre en voz baja y por supuesto no le gustaba desmasiado que sus vecinos le vieran con una mujer exuberante como yo a pesar de que fuera su novia.


* esta es historia está basada en un hecho real con tan sólo algunos pequeños cambios (no soy tan exuberante y menos en aquellos años que estaba hecha un palillo!

jueves, julio 26, 2007

Depravados del mundo unios!

Ya podéis postear libremente en el blog de She-She. No tenéis escusa pandilla de gandules pajilleros.

jueves, julio 19, 2007

Esclavos de la perversión


Con enanos, medigos, viejos decrépitos y depravados, downs, seres mezquinos, malvados y despreciables, forzada por otros con animales, todo tipo de animales, el cerdo, el perro, el lobo...el orangután.

Uno, dos, tres, cinco, siete, un ejercito infinito de esclavos de la perversión en un bukake sin final.

Fantasías oscuras... vejaciones, desprecios, insultos, patadas, desprecios... el otro lado.

Doctor, es esto enfermizo o está dentro de la normalidad? Puedo seguir soñando?" Dijo mientras él acariciaba la mano de su paciente...



pd. la foto me hizo gracia, yo tengo menos bigote



lunes, junio 25, 2007

Recuerdo de imágenes ultrajantes

- Las mujeres violadas por los perros de los militares en aquel pueblo sudamericano.
- La protagonista prostituta de Living Las Vegas golpeada y violada analmente por una pandilla de amigos.
- La chica down en la película Antonia violada repetidamente por su hermano.
- La chica metida en un camión y violada por múltiples soldados mientras le ponían una armónica en la boca para que no gritase, en “El tambor de hojalata”.
- Las repetidas escenas de sangre y sexo en “Las once mil vergas”.
- Las miles de monjas violadas y embarazadas en la guerra de la antigua Yugoslavia.
- La violación de “La Veneno” en la cárcel contada por ella misma.
- La vietnamita que tiene secuestrada y esclavizada el soldado estadounidense en la película (ahora no recuerdo su nombre) y a la que luego matan mientras se escapa desnuda por una vía de tren.
- La imagen de la hija prostituida y enferma que tiene SIDA y está a punto de morirse, y a la que sus padres quieren rescatar para que muera en paz pero a la que sus chulos no dejan porque todavía puede utilizar... la boca.
- Una chica cuenta la historia de su abuela que fue engañada para embarcar hacia Estados Unidos y conseguir allí trabajo y cuando llega es encerrada en una habitación pequeña y oscura y es usada para prostituirse,; luego alguien la contagia de sífilis y muere en esa misma habitación en una larga agonía.
- Todas las chicas que son engañadas con la promesa de encontrar un buen trabajo fuera de su pueblo y luego se ven metidas en una gran red de prostitución de donde casi les es imposible salir.
- Chicas secuestradas para realizar el comercio de trata de blancas.
- Mujeres sometidas a pequeños abusos en su trabajo por sus jefes o personal de mayor rango.
- Esa chica que mantiene relaciones con un compañero, ambos trabajan en el ejercito, el graba sus actos íntimos y los cuelga por internet, ella le denuncia y ambos son expulsados del ejército.
- Aquella película rusa donde una chica es violada repetidas veces por su casero, una escena en la que mientras él se aprovecha de ella , ella come un pedazo de pan con gran ansia. La deja embarazada múltiples veces y ella tiene varios hijos, tan empobrecidos como ella, que al final muere (no recuerdo el título)
- Aquellos bebes que Tiberio hacía meter en su piscina para que le procurasen una felación. Junto con muchas más escenas sobre el sexo en la antigua Roma.



Recuerda las tuyas y sigue...

martes, febrero 20, 2007

Amalia, la canaria



La Canaria, se llamaba así, o mejor dicho, la llamaban así porque su padre se fue del pueblo a buscar trabajo a Canarias, donde ella nació. Cuando su padre murió, despeñado, dicen, su madre volvió con ella al pueblo. Cuando la canaria tenía quince años, su madre murió. Entonces quedó bajo el cuidado de su abuela, o fue al revés, porque su abuela ya tenía la cabeza medio perdida y era ella la que se ocupaba de todas las faenas de la casa. Murió su abuela y la canaria se quedo sola en aquella casa de piedra fría. Tendría veintidós años. Nunca había tenido novio. Los chicos del pueblo no le hacían mucho caso, parecía un poco tonta, pero no lo era tanto. Ella ya se había fijado en algunos, los más guapos: el hijo del boticario que se fue a estudiar a Madrid y vino con una novia rubia que daba envidia de lo guapa que era y luego el otro, el que se metió a cura, ese que siempre la saludaba y sonreía; ella le miraba y se quedaba quieta, con sus ojos grandes, verdes, un poco saltones, grandes y claros y no dejaba de mirarle hasta que desparecía por completo al final de la calle.
La canaria tenía dos amigas: la Jose que vivía en porqueras, como le llamaban a aquella parte del pueblo donde se criaban los cerdos y Maribel, la coneja , que cada vez salía menos con ellas porque estas dos ya estaban empezando a tontear demasiado con los soldados que bajaban de la montaña, donde seguían la instrucción militar y donde pasaban las horas muertas en la sala de juegos hasta que les daban permiso para bajar al pueblo.

Ese años los soldados habían venido un poco más rebeldes delo que era normal . La canaria y la Jose tonteaban mucho con ellos, pero la Jose no tenía una mirada tan viva como su amiga y tampoco era tan osada como ella, así que aquel día en el que los soldados decidieron “secuestrarlas”, la Jose se pudo a gritar tanto que decidieron dejarla allí y por eso se llevaron s sólo a la canaria. En realidad no pareció un secuestro, sino un juego: ellos tiraban de un brazo de la canaria , mientras su amiga tiraba del otro; como eran dos contra una en un momento cogieron y la metieron en el coche, mientras la otra se quedaba allí quieta desconsolada, con la garganta rasgada de chillar y sin amiga. Ella sabía en el fondo que la otra se había ido con una sonrisa en la boca, y casi le daba rabia no haber ido también, sobre todo porque ahora se estaba aburriendo como un muermo mientras seguro que su amiga se lo estaba pasando tan bien rodeada de todos aquellos chicos... Aunque por otro lado sabía que aquello podía ser muy peligroso, porque por un lado cuando volviera los del pueblo la iban a llamar de todo, y por otro estaba la posibilidad de lo que las madres de los pueblos sobre todo , temían para sus hijas , que vinieran con “el bombo”, un bombo de dios sabe quien y mucho más peligroso si era el bombo hecho por un soldado. Así que la Jose se fue triste pero satisfecha y para la canaria empezó una gran odisea...

Cuando subió al coche, el soldado que también estaba en la parte de atrás la sonreía. Ella no decía nada, quería sonreir pero se mantenía un poco sería poniéndos así el límte en su mirada. El que estaba delante empezó a preguntarle cosas y ella sólo respondía con monosílabos: -“Canaria, has tenido novio?” “que te hacía? Cuéntanos que te hacía. Te han tocado alguna vez aquí? Le decía el soldado de atrás tocándole un poco sus escondidas tetas. Ella se retiraba y contestaba que no, enrojecida , tímida pero excitada por aquella situación.
Ellos sabían que debían tener un poco de tacto con ella, porque la canaria era de pueblo, era como una flor delicada aún no abierta ,con aquellos ojos grandes y cristalinos que parecía que estaban siempre a punto de romperse. El viaje se hizo un poco largo entre preguntas y toqueteos y no porque el cuartel quedase demasiado lejos sino porque debían a esperar a que se hiciese de noche para entrar con ella sin ser vistos. Así que aparcaron el coche en el monte y uno de ellos sacó una pequeña piedra de hachís que comenzó a quemar. La Canaria ya sabía lo que era aquello y no se asustaba, pero miraba curiosa.
“Canaria, has fumado alguna vez un porro?, ella nunca había fumado, pero para no quedar como una paleta, contestó que sí. Quieres un poco? Y con la misma vergüenza con la que había contestado cogió el porro y aspiró, y aspiro y tosió... ellos se rieron.
-No sabe fumar, trae que no lo va a gastar! – espera...vamos a enseñarle a fumar bien a la canaria, le guiñó un ojo al otro haciéndole saber que esa era su baza para tenerla a punto de caramelo. Hablaron y fumaron.... preguntaron a la canaria por cosas del pueblo, para parecer más cercanos... también le preguntaron por su familia y si alguien la esperaba en casa... Ella con su voz pudorosa les explicó un poco como era su vida y entonces ellos quedaron satisfechos al ver que nadie la reclamaría en unos días...
Ya casi se estaba poniendo el sol... cuando todos reían en el coche; el olor a tomillo que entraba desde la ventana se mezclaba con el del hachís y fue entomnces cuando a la canario le dio por decir que todos ellos no eran tan diferentes, incluso que no eran tan diferentes de los animales... Todo empezaron a reir de nuevo y a cada uno le adjudicó un animal: el conductor sería el gallo, el copiloto sería un toro y su compañero de la parte trasera un asno peludo y suave, y ella?? Ella que con sus piernas redondeadas y sus ubres... sería una vaca... y de repente se puso a a cuatro patas y empezó a mugir y hacer como si pastase hierba. Fue a la misma Amalia a quien se le ocurrió aposturarse así y fue entonces cuando el soldado con quien compartía la parte trasera, tuve la irresistible tentación de ponerse a ordeñarla...
Ella se dejaba tocar y apretar los pezones.... ya que formaba parte de aquel juego que ella misma había inventado... Los otros dos soldados reían y decían que ellos tb querían ser el lechero... El soldado que la tocaba dijo que ahora había cambiado de profesión, que ya no era lechero, que ahora era veterinario y que debía ver si aquella vaquita estaba sana, para lo cual debería verla desnuda, pero para no desnudarla entera solamente subió el vestido, sacó sus tetas prominentes del sujetador y bajó un poco sus braguitas que ya estaban bastante mojadas.
- Hola vaquita canaria, vengo a ver si está bien de salud.... mientras todos reían....
- Tienes que dejarme ver si estás bien para dar buena leche... le decía tocándole las tetas.... - y además he de mirar si puedes tener buenas crías... por lo que acercó la cara a su coñito de pueblo y resfregó su cara contra él.
- Vamos a ver si por aquí puede salir un ternerín.... y con suavidad metió un dedo en su coñito y fue entonces cuando ella medio rebotó y suspiro...
- Parece que si! Un ternerin y puede ser hasta grande!!!
- Ten cuidado le decían los otros que la chica aun no ha conocido al toro de su vida...
- Pues para eso lo hago, para que cuando lo conozca esté bien preparada...
- Entonces ella rió, se relajo y s edejó hacer...por aquel burro veterinario
- El soldado de la parte de atrás.... veía como los líquidos de la canarian brotaban desde su dedo hacia su por mano...y fue entonces cuando decidió que la fuente manaba demasiado y debía beber de aquello que caía por allí Le dijo... : vaquita ,
- Como veterinario que soy tengo que decirte que aquí hay un pequeño pequeñito problema... tienes un exceso de calentura que hay que quitar, no es nada grave, no te preocupes...porque el señor veterinario va a hacer todo lo posible por curarte... así que aquel soldado... acercó su pequeña y hambrienta boca hacia el dorado vello de la canaria, abrió un poco sus labios y empezó a dar pequeños sorbos....mientras ella comenzaba a dar unos pequeños gemidos ...
- Los otros dos soldados salieron a fumar un cigarro....
- Vaquita...le dijo el soldado... no te reprimas... es normal que gimas... el problema está ahí y solo sabré que te has curado mientras sigas haciendomelo saber....


- Ya la tenemos.... estoy tan cachondo... le metería ahora mismo la polla en la boca y me correría cien veces en su cara...
- - Tranquilo...todavía no es el momento..se podría asustar... el otro ha sido muy listo...primero quiere que conozca el placer...y cuando lo haga... ya estará perdida...
- Ya , pero en cuanto se corra me pido el primero para follármela...
- Tranquilo... todo a su tiempo... primero esperemos a ver cuanto tarda en correrse... También tenemos que pensar en ir metiendola para en el cuartel...
- Es verdad... pero es que yo ya no puedo aguantarme más, si me vuelvo a meter en ese coche, es para follármela viva....
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